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La empresa sensual
Raúl González Pinto – 2009-07-14
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A nivel simbólico, los seres humanos contamos con dos centros de operación principales: cabeza y corazón. La cabeza nos ayuda a tomar decisiones prudentes y razonadas. El corazón nos anima a hacer las cosas con pasión, alegría y entusiasmo.
Por muchos años, las empresas privilegiaron la cabeza y menospreciaron el corazón. Los esfuerzos y acciones se encaminaban a diseñar sesudas estrategias y complejas variables numéricas. Cómo deberíamos sentirnos con respecto a nuestra labor, empleados, clientes y accionistas era cosa secundaria. Se daba por hecho que, por supuesto, “había que echarle ganas a las cosas”, pero esto se veía más como una obligación que como un acto voluntario y espontáneo.
La situación actual ha motivado a las empresas a reconsiderar su enfoque tradicional. Después de todo, ni las más sesudas estrategias o variables numéricas fueron capaces de anticipar el colapso financiero de principios de año. Sin dejar de valorar las aportaciones de la cabeza, es momento de voltear al corazón y decirnos: ¿realmente hacemos las cosas con entusiasmo, pasión y alegría?
Jesús Vega de la Falla, un asesor empresarial, se dedicó a la tarea de contestar la pregunta anterior. Por cierto, también fungió como Director de Recursos Humanos del consorcio español Inditex, que incluye a las exitosas y mundialmente conocidas Zara y Bershka.
Fruto de sus pesquisas, el inquieto hispano escribió “La Empresa Sensual” (2008), en donde plantea que las organizaciones deberían de llegar al alma de sus clientes, empleados, proveedores y accionistas y conquistarlos para siempre, ya que todos son personas como tú o como yo, que sienten, piensan y se emocionan.
Si bien Vega de la Falla confiesa que juntar las palabras empresa y sensual “es como intentar fusionar artificialmente dos mundos que se encuentran en dimensiones diferentes” (pág. 4), también nos invita a reconocer que ambas encuentran ligadas profundamente con el fenómeno humano. Su conclusión es que las empresas deberían de seducir a las personas relacionadas con éstas.
Para entender mejor tan poco convencional premisa, me puse a hacer un poco de investigación por mi lado. Aprendí por ejemplo que seducir, sensualidad y sensación se originan en el latín “sensus”, que quiere decir sentir. ¿Sentir qué? Placer o satisfacción a través de los sentidos. La seducción lleva al arrobo. Se llama así al estado de la persona dominada por un fuerte sentimiento de alegría, admiración o placer. Se dice, por ejemplo, que en una persona enamorada se despierta el arrobo.
Salvadas las proporciones entre la vida organizacional y la romántica, entiendo la premisa fundamental de Vega de la Falla como la posibilidad de hacer que nuestros clientes, empleados y otras personas vivan y sientan a nuestra compañía con la intensidad emocional y corporal de arrobo.
Pero, ¿no es esto una locura? No para nuestro experto, quien incluso se atreve a preguntarle a los directivos empresariales: “¿Están tus empleados y/o clientes rendidos a tus pies? ¿Sienten un vínculo emocional con la empresa? ¿Les ata más que una nómina o un contrato?” (pág. 5). Y nos advierte que antes de contestar con un automático “Sí, por supuesto”, respondamos de manera sincera. Pongamos el caso de Zara, Apple, Starbucks o Google, empresas claramente sensuales. Para darnos una idea, más que vender café lo que Starbucks nos vende es sentirnos bien, como en casa.
Y es que, honestamente hablando, ¿consideras que tu empresa se circunscribe en los parámetros de lo sensual?
Bibliografía: Jesús Vega de la Falla (2008). La Empresa Sensual. Madrid: Empresa Activa.
El autor este espacio es consultor empresarial, coach y doctor en comunicación organizacional. Sus espacios de conversación gravitan en: regp@prodigy.net.mx y en la página web www.armonicaconsultores.com
comentarios
Muy cierto e interesante este artículo, sin duda los tiempos del liderazgo vertical y lejano han quedado atrás. Si queremos generar empresas exitosas debemos ser congruentes en todo, la opinión que tengan nuestros clientes de nuestra empresa, debe ser la misma que la de los proveedores y del equipo de trabajo. Hace unos meses leí un libro que considero podría relacionarse con el tema, les dejo el link y la bibliografía.
"En busca del Lovework" Autor: Joan Elías y David Elías. Editorial: Empresa Activa.
http://www.loveworkonline.com/



